Hay noches en las que uno, por la razón que sea, no puede dormir y después de varios intentos por dejar la mente en blanco, se pone a pensar sobre aquello que más le preocupa o le interesa.
Precisamente esto fue lo que me ocurrió a mí el pasado fin de semana y entre unas cosas y otras, mis pensamientos fueron a desembocar, una vez más, en este proyecto.
Sin embargo y ante mi propio asombro, comencé a verlo desde un punto de vista completamente distinto.
Algo cambió en mi interior. No puedo explicar cómo ni por qué pero de repente, empecé a mirarlo con otros ojos y comprendí que debíamos seguir otro camino.
En realidad, no se trata de un camino muy diferente. Podríamos calificarlo, incluso, de sendero paralelo.
¿Alguna os habéis preguntado si la solidaridad es algo innato, algo con lo que se nace? ¿O bien es algo que puede aprenderse como una asignatura cualquiera?
¿Podría enseñarse como la religión, la filosofía o la ética o incluso, sin ir más lejos, como el idioma, la lengua, la literatura o las matemáticas?
No sé lo que pensaréis vosotras, pero yo opino que sí. De hecho cada niño, desde pequeñito, recibe los valores humanos que le inculcan sus padres, familia, amigos y entorno más cercano.
Teniendo en cuenta esto y siendo conscientes de que, muchas veces, lo que se nace con una vocación concreta acaba teniendo otra orientación bastante mejor, hemos decidido que este proyecto no puede quedarse en una simple resolución de peticiones.
Queremos aportar mucho más que eso. Así que lo que vamos a hacer, es impartir talleres prácticos de solidaridad y en cada uno de ellos, se realizará una campaña de ayuda a una Asociación o Fundación concreta.
El primer taller que vamos a llevar a cabo será, de nuevo, una campaña para la Asociación Red Madre Madrid.
¿Y por qué repetimos la experiencia ? porque después de conocer el desvelo de esta Asociación por tantas mujeres embarazadas que se encuentran en apuros y se sienten solas, tendiéndolas la mano con el afán de convertirse en su segunda familia, sentimos algo tan especial que podría calificarse de mágico y, por tanto, imposible de olvidar.
Por ello os rogamos que si tenéis ropita y enseres de bebé que ya no os sirva nos lo donéis porque, en cuanto reunamos el material suficiente, se va a organizar el taller. En principio, tendría lugar en la parroquia del Divino Salvador, situada en la calle Av. del Santuario de Valverde nº 37 en Montecarmelo y en función de los grupos, trataríamos de establecer un horario que a todos nos venga bien.
Os invitamos a participar de este taller. Podéis venir las madres, los abuelos, los niños... Toda ayuda es bienvenida para preparar las canastillas, con lo más básico para un recién nacido, que se entregarán a las futuras madres.
Nos parece una buena forma de inculcar a los niños la empatía que los adultos con tanta frecuencia olvidamos, ya que los avatares de la vida nos conducen a sobreprotegernos en un utópico y vano intento por no sufrir más, fabricando una coraza de hierro infranqueable.
Confiamos en que así, nadie volverá a hacernos daño y, por desgracia, nos olvidamos de observar el mundo con la mirada tan pura y la inocencia del niño que un día fuimos.
¡Qué tristeza acostumbrarnos a contemplar las desgracias ajenas desde la comodidad del otro lado! Solo el que se pone en el lugar del prójimo siente, como propio, cada rincón de su corazón.
¡Animaros a participar en el taller! ¡Os estaremos esperando!
La generosidad no es compartir con quien lo necesita un pedazo de pan que te ha sobrado, sino compartirlo cuando estás tan hambriento como él
miércoles, 13 de abril de 2016
martes, 5 de abril de 2016
CONFESIONES DE UNA MADRE- PROPUESTAS DE COLABORACIÓN
La misma experiencia de la vida nos demuestra que, la mayor parte de las veces, cuesta mucho arrancar proyectos nuevos. Da lo mismo si la idea es buena o mediocre porque, pese al inicial entusiasmo desbordante de sus creadores, la realidad se queda rezagada y no tiene alas para volar tan alto como nuestros propios sueños. Ni tan siquiera puede rozarlos.
Esto es así por lo general y no creo que vaya a cambiar. Pero lo que sí está en mi mano, es la actitud positiva frente a ello.
La verdad es que no podemos quejarnos de vuestro recibimiento y apoyo, ya que ha sido constante. Cada petición que hemos tenido, la hemos resuelto e incluso, por lo general, en un tiempo record.
Sin embargo, por extraño que pueda parecer, ha llegado un momento en que apenas recibimos peticiones.
Desde el primer momento hemos luchado y aportado diferentes ideas para tratar de garantizar el anonimato y la privacidad de todas aquellas madres que necesitan ayuda. Y lo hemos hecho desde una perspectiva muy cercana ya que, como sabéis, yo misma soy la primera que necesito ayuda y se de lo que estoy hablando.
Si aún así no hemos sabido proporcionaros toda la confianza que os merecéis, nos gustaría saberlo y corregir errores. Así que os invitamos a que nos comuniquéis todos nuestros desaciertos para poder mejorar.
O tal vez lo que ocurre es que no hay tanta necesidad como pensábamos. No lo sé.
En cualquier caso, nuestro proyecto no puede quedarse estancado, porque esto sería dar la espalda a todos vuestros buenos sentimientos, a vuestra total empatía y absoluta generosidad con vuestras donaciones.
Por ello y teniendo en cuenta la gran cantidad de ropita de bebé recibida, nos hemos puesto en contacto con una asociación muy especial.
Y es tan especial porque su objetivo es convertirse en una segunda familia para aquellas futuras madres que se ven sorprendidas por un embarazo imprevisto. Cuando tienen la angustiosa sensación de que el mundo las da la espalda, de que todo va en su contra y no hay salida para sus problemas, aparecen ellos para tender su mano.
Su ayuda no es solo material. Hay algo mucho más profundo, porque su objetivo es llegar al alma y se convierten en esa persona que se preocupa por la situación de cada una de ellas, que la escucha y la ofrece cuantas soluciones están a su alcance respetando, siempre, sus decisiones.
Es alguien que se involucra en sus problemas, que lucha por ellas y a su lado. Alguien a quien estas mujeres, realmente, le importan.
Se trata de la Asociación RED MADRE Madrid
El pasado jueves 31 de marzo les visitamos para hacerles entrega de la ropa y enseres de bebé, que se adjudicaron nada más ser entregados porque hacen muchísima falta.
Por cierto que el próximo 8 de abril tienen preparado un mercadillo solidario de 12.00 h a 19.30 h en la tienda Coco Mat, situada en la calle Lagasca 85.
Puedo aseguraros que fue una experiencia inolvidable, tanto que deseamos repetir.
Así que, una vez más, confiamos en vosotras con vistas a futuras colaboraciones para ayudar a quienes más nos necesitan, sean de Fuencarral o no. ¿Qué más da el lugar? lo importante, como siempre, es dejarse arrastrar por el corazón.
Esto es así por lo general y no creo que vaya a cambiar. Pero lo que sí está en mi mano, es la actitud positiva frente a ello.
La verdad es que no podemos quejarnos de vuestro recibimiento y apoyo, ya que ha sido constante. Cada petición que hemos tenido, la hemos resuelto e incluso, por lo general, en un tiempo record.
Sin embargo, por extraño que pueda parecer, ha llegado un momento en que apenas recibimos peticiones.
Desde el primer momento hemos luchado y aportado diferentes ideas para tratar de garantizar el anonimato y la privacidad de todas aquellas madres que necesitan ayuda. Y lo hemos hecho desde una perspectiva muy cercana ya que, como sabéis, yo misma soy la primera que necesito ayuda y se de lo que estoy hablando.
Si aún así no hemos sabido proporcionaros toda la confianza que os merecéis, nos gustaría saberlo y corregir errores. Así que os invitamos a que nos comuniquéis todos nuestros desaciertos para poder mejorar.
O tal vez lo que ocurre es que no hay tanta necesidad como pensábamos. No lo sé.
En cualquier caso, nuestro proyecto no puede quedarse estancado, porque esto sería dar la espalda a todos vuestros buenos sentimientos, a vuestra total empatía y absoluta generosidad con vuestras donaciones.
Por ello y teniendo en cuenta la gran cantidad de ropita de bebé recibida, nos hemos puesto en contacto con una asociación muy especial.
Y es tan especial porque su objetivo es convertirse en una segunda familia para aquellas futuras madres que se ven sorprendidas por un embarazo imprevisto. Cuando tienen la angustiosa sensación de que el mundo las da la espalda, de que todo va en su contra y no hay salida para sus problemas, aparecen ellos para tender su mano.
Su ayuda no es solo material. Hay algo mucho más profundo, porque su objetivo es llegar al alma y se convierten en esa persona que se preocupa por la situación de cada una de ellas, que la escucha y la ofrece cuantas soluciones están a su alcance respetando, siempre, sus decisiones.
Es alguien que se involucra en sus problemas, que lucha por ellas y a su lado. Alguien a quien estas mujeres, realmente, le importan.
Se trata de la Asociación RED MADRE Madrid
El pasado jueves 31 de marzo les visitamos para hacerles entrega de la ropa y enseres de bebé, que se adjudicaron nada más ser entregados porque hacen muchísima falta.
Por cierto que el próximo 8 de abril tienen preparado un mercadillo solidario de 12.00 h a 19.30 h en la tienda Coco Mat, situada en la calle Lagasca 85.
Puedo aseguraros que fue una experiencia inolvidable, tanto que deseamos repetir.
Así que, una vez más, confiamos en vosotras con vistas a futuras colaboraciones para ayudar a quienes más nos necesitan, sean de Fuencarral o no. ¿Qué más da el lugar? lo importante, como siempre, es dejarse arrastrar por el corazón.
sábado, 19 de marzo de 2016
CONFESIONES DE UNA MADRE: NUESTRAS PROPIAS BATALLAS
A veces, aunque solo sea por simple curiosidad, miro las fotos del perfil de mis contactos del móvil. Yo soy de esas personas que nunca se ve bien en las fotos, me costó muchísimo decidir qué foto poner y una vez puesta, la dejé con la intención de que fuese permanente.
Luego, las circunstancias personales de mi vida me llevaron a otra elección mucho más difícil y como resultado de la misma, eliminé mi imagen para poner la de mi padre.
Sin embargo, hay gente a la que le gusta ir cambiando según sus estados de ánimo. Creo que lo que cada uno muestra, dice mucho de sí mismo y existe todo un surtido de lo más variopinto, desde recuerdos de la infancia e instantes compartidos con la familia hasta mascotas, evocaciones de la naturaleza e, incluso, contenidos mas bien impersonales.
Los hay que se definen con una frase profunda y los que, por el contrario, transmiten un mensaje irrelevante.
El caso es que ayer me dediqué a esta labor que que muchas calificaríais, con razón, de cotilleo y descubrí un párrafo que quiero compartir con vosotras: "Cada persona que ves está luchando una batalla de la que tú no sabes nada".
¡Qué gran verdad!
La de veces que, durante el día, nos cruzamos con verdaderos desconocidos cuya vida ignoramos por completo porque, aunque cada uno cargamos con nuestra propia historia muy pocos saben, en profundidad, de ella. Tal vez, solo los más íntimos y en ocasiones, ni eso.
Esto me lleva a darme cuenta de lo equivocada que estoy cuando no sonrío, cuando no dedico un buenos días, cuando pierdo los nervios o, incluso, cuando callo sin deber hacerlo.
Cuesta muchísimo levantarse cuando te ves en el suelo, cuesta horrores y se vierten muchas lágrimas. Pero una mirada cómplice, una sonrisa cálida, una mano tendida por quien menos te lo esperas es lo que te da fuerza para seguir adelante.
Esos pequeños detalles, que pueden parecer menudencias sin importancia, son los que te transforman y te convierten en alguien realmente grande, en alguien con corazón.
¡Si con tan solo un gesto nuestro fuésemos capaces de hacer sonreír a aquel que sufre, la mayor parte de las veces en soledad, valdría la pena intentarlo!
Para terminar, ¡Feliz día del padre para todos los papás!
Luego, las circunstancias personales de mi vida me llevaron a otra elección mucho más difícil y como resultado de la misma, eliminé mi imagen para poner la de mi padre.
Sin embargo, hay gente a la que le gusta ir cambiando según sus estados de ánimo. Creo que lo que cada uno muestra, dice mucho de sí mismo y existe todo un surtido de lo más variopinto, desde recuerdos de la infancia e instantes compartidos con la familia hasta mascotas, evocaciones de la naturaleza e, incluso, contenidos mas bien impersonales.
Los hay que se definen con una frase profunda y los que, por el contrario, transmiten un mensaje irrelevante.
El caso es que ayer me dediqué a esta labor que que muchas calificaríais, con razón, de cotilleo y descubrí un párrafo que quiero compartir con vosotras: "Cada persona que ves está luchando una batalla de la que tú no sabes nada".
¡Qué gran verdad!
La de veces que, durante el día, nos cruzamos con verdaderos desconocidos cuya vida ignoramos por completo porque, aunque cada uno cargamos con nuestra propia historia muy pocos saben, en profundidad, de ella. Tal vez, solo los más íntimos y en ocasiones, ni eso.
Esto me lleva a darme cuenta de lo equivocada que estoy cuando no sonrío, cuando no dedico un buenos días, cuando pierdo los nervios o, incluso, cuando callo sin deber hacerlo.
Cuesta muchísimo levantarse cuando te ves en el suelo, cuesta horrores y se vierten muchas lágrimas. Pero una mirada cómplice, una sonrisa cálida, una mano tendida por quien menos te lo esperas es lo que te da fuerza para seguir adelante.
Esos pequeños detalles, que pueden parecer menudencias sin importancia, son los que te transforman y te convierten en alguien realmente grande, en alguien con corazón.
¡Si con tan solo un gesto nuestro fuésemos capaces de hacer sonreír a aquel que sufre, la mayor parte de las veces en soledad, valdría la pena intentarlo!
Para terminar, ¡Feliz día del padre para todos los papás!
martes, 15 de marzo de 2016
CONFESIONES DE UNA MADRE: APOLOGÍA DE LA AMISTAD
Tengo una amiga especial, muy especial. No es de esas amistades de las de toda la vida, de las que conoces siendo muy pequeña, en el colegio.
No. Yo a Pili la conocí en la Facultad de Derecho, sentadas ambas una al lado de otra en una inmensa aula llena de desconocidos que fingen conocerse y donde todo el mundo espera, con mayor o menor impaciencia, al profesor. Algunos, los que menos, por verdadero interés y otros, los que más, por acabar cuanto antes la clase.
Ella tenía un grandísimo problema: acababa de aprobar una oposición y esto significaba una gran retahíla de ausencias con la consiguiente falta de apuntes.
Sin embargo, no hubo por mi parte el menor inconveniente, porque la vi sincera y durante todo el tiempo que ella no pudo asistir, yo le pasé los míos. Así, inmersas en un montón de abreviaturas y garabatos sobre diferentes campos del derecho, se fue forjando nuestra amistad.
¿Y por qué es tan especial? porque es única e irrepetible.
Es la amiga que, con infinita paciencia escucha, una y otra vez, mis continuas quejas y lamentaciones y pese a ello, obvia las suyas propias por considerarlas menos importantes.
Es la amiga que, justo cuando más lo necesito, coloca entre mis manos vacías una pequeña y cálida esperanza que alumbra mi oscuro pesar, de por sí más que sombrío.
Es la amiga que nunca recuerda los favores que me hace y que al mismo tiempo, no olvida en ningún momento lo que necesito.
Es la amiga generosa que jamás me exige una disculpa, que enumera y engrandece mis cualidades y calla mis numerosos defectos con ternura y benevolencia.
Es la amiga risueña que siempre me ofrece una sonrisa, la amiga valiente que me dice lo que debo escuchar aunque yo, orgullosa como soy, no quiera y la amiga incondicional, que muestra su apoyo para cualquier cosa. Es la AMIGA con mayúsculas.
Porque es esta misma amiga la que me recuerda, cada día, lo bello que es vivir y lo agradecida que debo estar a la vida por mis pequeñas princesas.
Si alguna vez tuviese que poner nombre a la amistad, no una amistad cualquiera sino la de verdad, la que realmente cuenta, la que queda grabada en el corazón ese nombre sería, sin duda alguna, el suyo.
Esta entrada se la dedico a todas esas amigas del alma que no nos dejan solas ni cuando reímos ni cuando lloramos y que, cuando creemos que el mundo se derrumba ante nuestros pies, nos levantan y nos hacen confiar, de nuevo, en el mañana.
No. Yo a Pili la conocí en la Facultad de Derecho, sentadas ambas una al lado de otra en una inmensa aula llena de desconocidos que fingen conocerse y donde todo el mundo espera, con mayor o menor impaciencia, al profesor. Algunos, los que menos, por verdadero interés y otros, los que más, por acabar cuanto antes la clase.
Ella tenía un grandísimo problema: acababa de aprobar una oposición y esto significaba una gran retahíla de ausencias con la consiguiente falta de apuntes.
Sin embargo, no hubo por mi parte el menor inconveniente, porque la vi sincera y durante todo el tiempo que ella no pudo asistir, yo le pasé los míos. Así, inmersas en un montón de abreviaturas y garabatos sobre diferentes campos del derecho, se fue forjando nuestra amistad.
¿Y por qué es tan especial? porque es única e irrepetible.
Es la amiga que, con infinita paciencia escucha, una y otra vez, mis continuas quejas y lamentaciones y pese a ello, obvia las suyas propias por considerarlas menos importantes.
Es la amiga que, justo cuando más lo necesito, coloca entre mis manos vacías una pequeña y cálida esperanza que alumbra mi oscuro pesar, de por sí más que sombrío.
Es la amiga que nunca recuerda los favores que me hace y que al mismo tiempo, no olvida en ningún momento lo que necesito.
Es la amiga generosa que jamás me exige una disculpa, que enumera y engrandece mis cualidades y calla mis numerosos defectos con ternura y benevolencia.
Es la amiga risueña que siempre me ofrece una sonrisa, la amiga valiente que me dice lo que debo escuchar aunque yo, orgullosa como soy, no quiera y la amiga incondicional, que muestra su apoyo para cualquier cosa. Es la AMIGA con mayúsculas.
Porque es esta misma amiga la que me recuerda, cada día, lo bello que es vivir y lo agradecida que debo estar a la vida por mis pequeñas princesas.
Si alguna vez tuviese que poner nombre a la amistad, no una amistad cualquiera sino la de verdad, la que realmente cuenta, la que queda grabada en el corazón ese nombre sería, sin duda alguna, el suyo.
Esta entrada se la dedico a todas esas amigas del alma que no nos dejan solas ni cuando reímos ni cuando lloramos y que, cuando creemos que el mundo se derrumba ante nuestros pies, nos levantan y nos hacen confiar, de nuevo, en el mañana.
CONFESIONES DE UNA MADRE: SU REAL MAJESTAD PARA EL RECUERDO Y UNA DECISIÓN MUY MEDITADA
Hace unos días una más que amiga mía, a la que quiero como si fuese mi hermana, me propuso que en el blog no solo contara lo bondadosa que puede ser la gente, sino también la otra cara de la realidad: los momentos malos, la gente no tan buena, etc
Realmente y si echo la mirada atrás, algunas situaciones pasadas no fueron, en su momento, de mi agrado. Por ejemplo, ahora recuerdo que hace un par de años, en pleno julio, mi marido aceptó realizar, durante 15 días, una suplencia como conserje en una comunidad de propietarios.
Para entonces él ya había adquirido un glorioso compromiso: 125 euros por sacar cada tarde, a las seis en punto, los cubos de basura de otra comunidad.
Realmente y si echo la mirada atrás, algunas situaciones pasadas no fueron, en su momento, de mi agrado. Por ejemplo, ahora recuerdo que hace un par de años, en pleno julio, mi marido aceptó realizar, durante 15 días, una suplencia como conserje en una comunidad de propietarios.
Para entonces él ya había adquirido un glorioso compromiso: 125 euros por sacar cada tarde, a las seis en punto, los cubos de basura de otra comunidad.
Por supuesto, no estaban exentos los sábados y domingos que tenían, incluso, un horario más comprometedor porque no sólo había que sacarlos a las seis de la tarde, sino también meterlos de nuevo a las 10 de la mañana ambos días.
Era evidente que con su nueva propuesta laboral ya no podía cumplir con ello así que, pensando en el horroroso derroche monetario que se nos venía encima en septiembre (libros, uniformes, etc..) y que nos machacaría cual apisonadora, decidimos que yo misma acometería esa valiente misión de lunes a viernes en compañía de mis fieles secuaces, o sea, las niñas mientras que él se ocuparía de ello los sábados y domingos.
Durante todo ese tiempo ellas y yo, sobre todo yo como madre, fuimos completamente conscientes de que nuestra única salida a la calle consistía en ese largo caminito, a pleno sol, hacia el cuartito maloliente y cucarachil de basuras de la susodicha comunidad.
Y sí, digo cucarachil porque allí nos recibieron, más de una vez, su Real Majestad y su séquito escondidas, a traición, en los rincones más inverosímiles.
Aunque con cada una de ellas yo tragaba saliva y rondaba por mi cabeza el modo más rápido de salir huyendo sin privarme en absoluto de gritar a mi entero capricho, la visualización de los futuros billetes que íbamos a conseguir, si a pesar de nuestra repugnancia lográbamos realizar nuestro cometido, me hizo comportarme como si fuese ese otro tipo de personas capaces de dar un certero pisotón a un feo y vil bichejo sin tan siquiera despeinarse o pestañear.
Durante el mes de Julio acudimos día tras día repitiendo la misma maniobra: unos 5 minutos para abrir la puerta de la calle de la comunidad que se atascaba; otros 10 minutos para abrir la desvencijada cerradura del garaje que amenazaba con saltar al suelo y otros tantos tratando de intuir, a oscuras, dónde se esconderían las "malignas" mientras atinábamos a abrir la tercera puerta, correspondiente al cuartito de basuras y encender, con mano temblorosa, el interruptor de la luz.
Pero pudimos con todo, actuamos como el mismísimo Indiana Jones haciendo frente, con rebelde cabezonería, a nuestros enemigos, en este caso, a tres cuasi-inaccesibles puertas y sus oscuros habitantes.
Y de todo esto, hoy nos podemos reír y recordarlo con cariño.
Durante el mes de Julio acudimos día tras día repitiendo la misma maniobra: unos 5 minutos para abrir la puerta de la calle de la comunidad que se atascaba; otros 10 minutos para abrir la desvencijada cerradura del garaje que amenazaba con saltar al suelo y otros tantos tratando de intuir, a oscuras, dónde se esconderían las "malignas" mientras atinábamos a abrir la tercera puerta, correspondiente al cuartito de basuras y encender, con mano temblorosa, el interruptor de la luz.
Pero pudimos con todo, actuamos como el mismísimo Indiana Jones haciendo frente, con rebelde cabezonería, a nuestros enemigos, en este caso, a tres cuasi-inaccesibles puertas y sus oscuros habitantes.
Y de todo esto, hoy nos podemos reír y recordarlo con cariño.
Sin embargo, hay otro tipo de situaciones que, aún con el paso del tiempo, no me arrancarían ninguna sonrisa. Son ese tipo de situaciones que te desbordan, que te hacen sentir impotente y a las que hay que poner freno. Así que en base a ello y a no vernos coaccionadas por nadie en particular, para que nadie nos exija las donaciones como una obligación, en lugar de como una ayuda, hemos decidido limitar el número de peticiones por persona, independientemente de que haya muchas peticiones o casi ninguna porque de otro modo, se sucederían las constantes solicitudes y su correspondiente entrega para una misma y única persona y esto distaría mucho de ser ni ético ni justo.
Así que os dejo con una ilustrativa foto para el recuerdo y con una decisión forzosa pero muy meditada.
jueves, 10 de marzo de 2016
CONFESIONES DE UNA MADRE-REGALO DE CUMPLEAÑOS
El próximo sábado es el cumpleaños de mi hija mayor y este simple hecho me ha llevado a reflexionar, con verdadera tristeza, sobre mi pasado y mi presente.
Durante muchos años, cualquier cumpleaños familiar, ya fuese de nosotros dos o de las niñas, equivalía a regalos y una gran comilona. Después, con el devenir de los acontecimientos y la inicial crisis económica, pasamos de celebraciones en el Vips a un menú mucho más modesto del Mc Donalds.
A continuación volvimos a bajar de nivel y esta vez ya no se celebraba con una comida fuera de casa sino dentro de ella, eso sí, algo especial en la medida de lo posible.
Y actualmente, nos contentamos con comer lo que haya.
Estos eran mis pensamientos a día de hoy y sin embargo, ocurrió algo que dio un vuelco a mi manera de entender la realidad.
Esta mañana llevé a otra de mis niñas a la Paz a quitarle la escayola del brazo y me di cuenta, en la consulta de traumatología, de lo equivocada que estoy al sentirme así.
He visto con mis propios ojos niños muy pequeñitos con problemas muy serios. Pero basta con caminar por los interminables pasillos y estancias de cualquier hospital para descubrir la situación tan terriblemente dolorosa en que puede encontrarse quien menos lo merece, un niño Y pese a ello, ese mismo niño aún es capaz de sonreír.
Su sonrisa es la más maravillosa del mundo, porque te ofrece una lección de vida aunque para reconocerla, hay que mirar con el alma.
¿Mi conclusión? que soy una absoluta desagradecida y que debo aprender a valorar lo que de verdad importa.
El sábado que viene, daré gracias por haber comido y por la salud de mis niñas. ¡Ese es el auténtico regalo!
Durante muchos años, cualquier cumpleaños familiar, ya fuese de nosotros dos o de las niñas, equivalía a regalos y una gran comilona. Después, con el devenir de los acontecimientos y la inicial crisis económica, pasamos de celebraciones en el Vips a un menú mucho más modesto del Mc Donalds.
A continuación volvimos a bajar de nivel y esta vez ya no se celebraba con una comida fuera de casa sino dentro de ella, eso sí, algo especial en la medida de lo posible.
Y actualmente, nos contentamos con comer lo que haya.
Estos eran mis pensamientos a día de hoy y sin embargo, ocurrió algo que dio un vuelco a mi manera de entender la realidad.
Esta mañana llevé a otra de mis niñas a la Paz a quitarle la escayola del brazo y me di cuenta, en la consulta de traumatología, de lo equivocada que estoy al sentirme así.
He visto con mis propios ojos niños muy pequeñitos con problemas muy serios. Pero basta con caminar por los interminables pasillos y estancias de cualquier hospital para descubrir la situación tan terriblemente dolorosa en que puede encontrarse quien menos lo merece, un niño Y pese a ello, ese mismo niño aún es capaz de sonreír.
Su sonrisa es la más maravillosa del mundo, porque te ofrece una lección de vida aunque para reconocerla, hay que mirar con el alma.
¿Mi conclusión? que soy una absoluta desagradecida y que debo aprender a valorar lo que de verdad importa.
El sábado que viene, daré gracias por haber comido y por la salud de mis niñas. ¡Ese es el auténtico regalo!
miércoles, 9 de marzo de 2016
SOLIDARIOS CON ROLANDO
Siempre he pensado que todo esfuerzo que se haga por un niño, vale la pena.
A este respecto, en nuestro Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Fuencarral hay una madre que tiene a su hijo de 13 años, Rolando, con parálisis cerebral y necesita una silla nueva para poder salir a la calle, porque la que tiene le queda ya demasiado estrecha.
A ella la conozco personalmente, por lo que puedo calificarla de valiente y tenaz luchadora, ya que otro de sus hijos también tiene problemas. Es además una mujer optimista, que siempre hace frente a las adversidades sin perder ni la sonrisa ni la esperanza. Y generosa, pues de hecho me suele dar ropa para mis hijas.
La silla en cuestión vale muchísimo dinero y aunque estos padres están haciendo un tremendo esfuerzo, recogiendo tapones para comprarla, están aún muy lejos de poder adquirirla.
Pero si por un momento Rolando fuese nuestro hijo, nuestro sobrino o cualquier otro parentesco similar, ¿acaso no perseguiríamos, literalmente, cualquier tapón que descubriésemos aunque fuese en la más recóndita y escondida esquina? ¿no removeríamos cielo y tierra para conseguirlos?
Si todas las madres nos unimos para mejorar su calidad de vida, si todas consideramos a este niño como parte de nuestra propia familia, estoy segura de que lo conseguiremos.
Las bolsas con los tapones se pueden dejar bien en nuestro Colegio o bien en la tienda Guerrero (Calle Ntra. Señora de Valverde 37)
¡Muchísimas gracias de antemano!
A este respecto, en nuestro Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Fuencarral hay una madre que tiene a su hijo de 13 años, Rolando, con parálisis cerebral y necesita una silla nueva para poder salir a la calle, porque la que tiene le queda ya demasiado estrecha.
A ella la conozco personalmente, por lo que puedo calificarla de valiente y tenaz luchadora, ya que otro de sus hijos también tiene problemas. Es además una mujer optimista, que siempre hace frente a las adversidades sin perder ni la sonrisa ni la esperanza. Y generosa, pues de hecho me suele dar ropa para mis hijas.
La silla en cuestión vale muchísimo dinero y aunque estos padres están haciendo un tremendo esfuerzo, recogiendo tapones para comprarla, están aún muy lejos de poder adquirirla.
Pero si por un momento Rolando fuese nuestro hijo, nuestro sobrino o cualquier otro parentesco similar, ¿acaso no perseguiríamos, literalmente, cualquier tapón que descubriésemos aunque fuese en la más recóndita y escondida esquina? ¿no removeríamos cielo y tierra para conseguirlos?
Si todas las madres nos unimos para mejorar su calidad de vida, si todas consideramos a este niño como parte de nuestra propia familia, estoy segura de que lo conseguiremos.
Las bolsas con los tapones se pueden dejar bien en nuestro Colegio o bien en la tienda Guerrero (Calle Ntra. Señora de Valverde 37)
¡Muchísimas gracias de antemano!
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